Subir al mástil
20 de febrero de 2026

Subir al mástil

Alguien debe subir para ver el horizonte, pero el barco avanza cuando todos reman.

Por Asdrúbal Chirinos

En todo barco alguien debe subir para ver más lejos. Desde lo alto se detectan antes las tormentas, los obstáculos y las oportunidades.

El barco sigue navegando porque hay quienes sostienen los remos, mantienen el ritmo y conservan el rumbo.

En los equipos de desarrollo ocurre algo similar cuando la forma de trabajar cambia radicalmente y la velocidad de producción supera la capacidad de adaptación del equipo.

No todos reaccionan igual frente a la incertidumbre. Esa diversidad de respuestas es parte natural de cualquier sistema humano.

Cuando el entorno se transforma, emergen cuatro funciones.


Exploradores

El explorador es quien sube.

No necesariamente dirige ni ejecuta la operación diaria. Pero observa antes.

Se adelanta a probar lo que todavía no es obligatorio. Construye antes de que exista una necesidad explícita. No porque tenga más tiempo, sino porque intuye que algo está cambiando.

Tolera la ambigüedad. Acepta que muchas de sus exploraciones no tendrán impacto inmediato. Entiende que no todo experimento se convierte en producto.

Cuando la producción de software se acelera y se automatiza, llegar tarde ya no es un retraso. Es una desventaja estructural.

El explorador no vive en el sprint en curso. Vive en lo que viene.


Operadores

Los operadores son quienes reman.

Mantienen sistemas funcionando, entregan valor tangible y protegen la continuidad del producto. No persiguen cada novedad porque su responsabilidad es garantizar que lo que ya existe siga operando.

Sin operadores, todo sería experimento y no habría avance real.

Su horizonte natural es el sprint actual, el trimestre, el compromiso asumido.

Y eso es indispensable.


Escépticos

Los escépticos cumplen una función crítica. Cuestionan la moda, desafían el entusiasmo y obligan a justificar el valor real detrás de cada nueva herramienta o enfoque.

No frenan por capricho. Se aseguran de que no cambiemos de dirección por cada señal confusa.

Sin escépticos, el equipo persigue cada tendencia sin criterio.
Con demasiados escépticos, el equipo se paraliza.


Traductores

Los traductores conectan visión con ejecución. Toman lo que el explorador descubre y lo convierten en lenguaje comprensible para el resto del equipo y para el negocio.

Sin ellos, la información que viene desde arriba se percibe como ruido.
Con ellos, se convierte en decisión.


Equilibrio en tiempos de cambio

No todos deben explorar al mismo ritmo.

En los equipos que construyen tecnología, algunos protegen la estabilidad mientras otros experimentan con lo incierto. Esa distribución no es una falla. Es equilibrio.

El riesgo real no está en la diversidad de enfoques, sino en la ausencia de exploración.

Cuando el cambio es incremental, basta con buena ejecución.
Pero cuando la forma de producir software se altera, la anticipación deja de ser opcional.

No se trata de perseguir cada tendencia, sino de asegurar que alguien mire más allá del sprint actual.


La responsabilidad del liderazgo

El liderazgo técnico no consiste en imponer exploración ni en perseguir cada novedad.

Consiste en asegurar que el sistema conserve su capacidad de anticipación.

Eso implica aceptar tensiones naturales. Que quien mira más lejos verá urgencia donde otros ven estabilidad. Que quien protege la operación pedirá evidencia antes de cambiar el rumbo.

Ninguno está equivocado.

No se trata de quién tiene razón. La pregunta es:

¿Hoy, en tu equipo, alguien está mirando el horizonte?

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