Ahora nadie es influencer
Por qué influir sigue siendo clave para conectar ideas, personas y propósito.

Hace unos días tuve una interacción interesante con Freddy Vega, fundador y CEO de Platzi, alguien ampliamente reconocido en el mundo de la tecnología y la educación.
Todo comenzó con un tweet suyo que decía: “Los influencers de programación pueden pudrir tu cerebro y arruinar tu carrera. Te lo explico con Prompt Engineering.”
La frase me llamó la atención y me llevó a responder con una pregunta seria, honesta y sin doble intención: “¿Tú mismo no eres un influencer, o sí lo eres, pero sin comillas?”
Su respuesta fue directa: “No. Yo soy el fundador y CEO de Platzi.”

El peso de la palabra influencer
Y claro que lo es. Todos sabemos que Freddy es fundador y CEO de Platzi, es un cargo formal dentro de una organización. Pero en la práctica también es algo más. Es vocero, figura pública, líder de opinión y promotor activo de una marca que inspira a miles de personas. Alguien que impulsa ideas, cambia percepciones y motiva a aprender. Esa combinación es exactamente lo que significa influir. Entonces, si eso no es ser un influencer, ¿qué sí lo es?
Creo entender su punto. No se refiere a influencer sin comillas. Se refiere al estereotipo vacío, al que vive de la apariencia, al lifestyle superficial que invadió las redes. Ese tipo de figura que convirtió la palabra en un concepto trivial, algo de lo que todos quieren alejarse.
Hoy nadie quiere ser llamado influencer. La palabra pasó de describir impacto real a volverse sinónimo de superficialidad. Y sin embargo, la influencia auténtica sigue siendo una de las capacidades más valiosas que cualquier líder o creador puede tener.
Ser CEO de una empresa tecnológica es impresionante, nadie lo duda. Pero ser capaz de conectar con la gente, mover ideas, inspirar acción y darle forma a una visión compartida, creo que es incluso más poderoso. Eso es influencia auténtica. Eso transforma comunidades.
Mi propósito y mi por qué
No pretendo ser influencer en el sentido popular. Tampoco busco validación masiva. Lo que sí quiero es impulsar mi marca personal y compartir mi por qué. Mi propósito es unir mundos que parecen opuestos pero se necesitan: los soñadores que imaginan una idea y los hacedores que pueden construirla, el negocio que define el rumbo y el código que lo vuelve real. Construir puentes entre personas que comparten valores, visión y compromiso, y que juntos puedan hacer avanzar lo que imaginan.
Si tener este tipo de impacto es ser influencer, entonces la palabra no debería ser motivo de rechazo. Lo que necesita es recuperar su sentido. Porque influir no es un insulto. Influir es conectar, inspirar y ayudar a otros a moverse hacia algo que importa.
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