23 de junio de 2023

Aprendiendo de estrategia y táctica con Mario Benedetti

Por Asdrúbal Chirinos

Como dijo el reconocido poeta Mario Benedetti en su poema “Táctica y Estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

Ahora, aunque Benedetti hablaba de amor, sus versos también tienen una relevancia sorprendente en el mundo empresarial. En el arte de emprender, es esencial comprender la importancia de dos conceptos fundamentales: estrategia y táctica. En este artículo, exploraremos cómo estas dos fuerzas poéticas pueden ser clave para el éxito empresarial y cómo aplicarlas de manera efectiva en el escenario del emprendimiento.

La importancia de la estrategia:

Al igual que Benedetti reconocía la necesidad de entender y amar a alguien en su forma auténtica, la estrategia empresarial nos invita a comprender y abrazar la esencia de nuestro negocio. La estrategia es el cimiento sobre el cual se construye todo lo demás, desde la visión general hasta los objetivos a largo plazo. Es el arte de conocer a nuestra empresa y al mercado en el que nos desenvolvemos. Nos permite responder preguntas fundamentales como “¿Qué somos?”, “¿A dónde queremos llegar?” y “¿Cómo lograremos llegar allí?”. Es la táctica de amar y valorar nuestra identidad empresarial.

Ventajas de la estrategia:

  1. Visión clara: Al igual que Benedetti tenía una visión clara de su amada, una estrategia bien definida nos brinda una dirección clara. Nos ayuda a tomar decisiones coherentes y mantenernos enfocados en nuestros objetivos a largo plazo. Es el regalo de mirar con claridad hacia el horizonte y saber qué queremos lograr.

  2. Adaptabilidad: Al igual que Benedetti aprendía y amaba a su amada tal como era, la estrategia nos permite adaptarnos a los cambios y desafíos del entorno empresarial. Nos ayuda a identificar nuevas oportunidades y a ajustar nuestro enfoque según las necesidades cambiantes de los clientes. Nos permite querer y aceptar el flujo constante del mercado.

  3. Planificación eficiente: Al igual que Benedetti sabía cómo querer y valorar a su amada, la estrategia empresarial nos ayuda a asignar nuestros recursos de manera efectiva. Al comprender nuestros puntos fuertes y débiles, podemos optimizar el tiempo, el dinero y los talentos disponibles. Es el arte de querer y utilizar sabiamente lo que tenemos.

La importancia de la táctica:

Como Benedetti entendía que amar era también aprender y querer en acciones concretas, la táctica empresarial se encarga de llevar a cabo la estrategia en la práctica. Es el lenguaje de las acciones, el plan detallado para alcanzar nuestros objetivos y satisfacer las necesidades de los clientes.

Ventajas de la táctica:

  1. Ejecución efectiva: Al igual que Benedetti expresaba su amor a través de acciones concretas, las tácticas nos permiten llevar a cabo nuestra estrategia de manera efectiva. Son los pasos prácticos que nos acercan a nuestras metas a corto plazo y nos permiten medir nuestro progreso. Es el arte de querer y demostrarlo en acciones tangibles.

  2. Adaptabilidad ágil: Al igual que Benedetti aprendía y se adaptaba a las peculiaridades de su amada, las tácticas nos brindan flexibilidad para adaptarnos rápidamente a los cambios del entorno empresarial. Nos permiten ajustar nuestras acciones según las tendencias del mercado y las necesidades cambiantes de los clientes. Es el arte de amar y bailar al ritmo del mercado.

  3. Aprendizaje continuo: Al igual que Benedetti aprendía y crecía en su relación, las tácticas nos brindan una oportunidad constante de aprender y mejorar. A través de la implementación de tácticas, obtenemos información y retroalimentación sobre la efectividad de nuestras acciones. Nos permite aprender de nuestros éxitos y fracasos, ajustando nuestro enfoque y mejorando en cada paso. Es el arte de querer y evolucionar constantemente.

Aplicación efectiva de estrategia y táctica al emprender:

  1. Armonía entre táctica y estrategia: Al igual que Benedetti encontraba armonía en su amor, es fundamental que exista una conexión y alineación entre la estrategia y la táctica. La táctica debe ser un reflejo fiel de la estrategia, asegurando que nuestras acciones diarias estén en sintonía con nuestros objetivos a largo plazo.

  2. Flexibilidad y adaptación: Al igual que Benedetti aprendía y se adaptaba en su relación, el emprendimiento requiere flexibilidad y adaptabilidad. Debemos estar dispuestos a ajustar nuestras tácticas según las circunstancias y los cambios en el mercado. Es el arte de amar y ajustarse a medida que avanzamos.

  3. Retroalimentación y mejora continua: Al igual que Benedetti aprendía y crecía en su amor, es vital buscar constantemente retroalimentación y aprender de nuestras tácticas implementadas. Debemos medir y evaluar los resultados, identificar áreas de mejora y ajustar nuestro enfoque en consecuencia. Es el arte de amar y mejorar día a día.


En el viaje empresarial, la estrategia y la táctica son las dos alas que nos permiten volar hacia el éxito. Siguiendo los pasos de Benedetti, aprendiendo y amando en el mundo de los negocios, podemos lograr resultados extraordinarios. La estrategia nos brinda una visión clara y una guía en nuestro camino, mientras que la táctica nos permite llevar esa visión a la acción. Así, danzamos con destreza y pasión hacia nuestros objetivos empresariales. Que en este maravilloso baile de táctica y estrategia, encontremos el éxito poético que tanto anhelamos.

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