De asistentes a colaboradores
28 de enero de 2026

De asistentes a colaboradores

No le darías tu laptop personal a un empleado. Por qué tratar a la IA como un colaborador requiere perímetros claros y tareas definidas

Por Asdrúbal Chirinos

Cuando digo que ClawdBot Moltbot debe configurarse en una computadora aparte, muchas personas se quedan en lo superficial. Piensan que hablo solo de un tema de hardware. Otro equipo, otro teclado, otro escritorio o de una instancia o vm aparte.

No es eso.

Cuando hablo de separarlo, hablo de identidad, límites y responsabilidad.

Un asistente vive dentro de tu contexto personal. Usa tus sesiones, tus credenciales, tu correo, tu historial. Actúa como una extensión tuya. Todo lo que hace está implícitamente mezclado contigo.

Un colaborador no.

Un colaborador tiene su propio entorno de trabajo. Su propio correo. Permisos específicos. Credenciales acotadas. Accesos otorgados con intención, no por comodidad. Recibe tareas claras y responde por ellas.

Exactamente igual que una persona dentro de un equipo.

Por eso no me interesa ver a ClawdBot Moltbot como un asistente. No quiero que “me ayude mientras yo hago cosas”. Quiero asignarle trabajo. Quiero que opere con recursos definidos. Quiero poder decir: esto es tuyo, esto no, hasta aquí llegas.

Nadie en su sano juicio le daría a un empleado su laptop personal desbloqueada, su correo privado y acceso total a todo “porque confía en él”. Lo que se hace es crear una identidad separada, un perímetro claro y un marco de responsabilidades.

Con los agentes de IA pasa exactamente lo mismo.

El verdadero salto no es instalar algo en otra máquina. Es dejar de pensar en la IA como una feature y empezar a tratarla como un miembro más del equipo.

Cuando haces ese cambio, la conversación deja de ser sobre herramientas y pasa a ser sobre arquitectura, riesgo y colaboración real. Y ahí es donde todo empieza a tener sentido

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