De microservicios a microinfarto
Una historia sobre salud, planes y lo que damos por sentado.
Llevo muchos años desarrollando software y, por supuesto, me ha tocado desplegar varios microservicios.
Ahora, nunca imaginé que algún día tendría que aprender sobre microinfartos.
Y, créanme, prefiero los primeros.
Una noche y a casa
Todo comenzó con una cirugía de próstata.
Nada particularmente emocionante. La expectativa era sencilla: cirugía, una noche en el hospital y al día siguiente de vuelta a casa.
La cirugía salió bien. Pero ya en la sala de recuperación sentí un ligero y breve dolor en el pecho.
Nada dramático.
Hasta que llegaron los estudios y una frase que uno nunca espera escuchar:
“Tuviste un infarto.”
¿Un infarto?
¿Cómo que un infarto?
Yo estaba ahí por una cirugía de próstata, no por el corazón.
El dolor había sido ligero y había durado poco. Pero sí, había sido un infarto. Un microinfarto.
Y ahí descubrí que la palabra micro puede ser bastante engañosa.
Un microservicio sigue siendo un servicio.
Y un microinfarto sigue siendo un infarto.
El plan cambió
La cirugía que debía significar una noche en el hospital terminó convirtiéndose en tres.
Ya no se trataba solamente de recuperarme de la próstata. Ahora había que entender qué había pasado con mi corazón y revisar el estado de mis coronarias.
Y así terminé esperando un cateterismo.
Todo por algo que, apenas unas horas antes, había parecido un pequeño dolor en el pecho.
Mientras esperaba, pensé en lo fácil que es hacer planes como si supiéramos lo que viene.
Una noche en el hospital.
Mañana estoy en casa.
La próxima semana vuelvo a mi rutina.
Hasta que la realidad decide cambiar el plan.
Quizás esa sea una de las cosas que más fácilmente olvidamos: no tenemos tanto control como creemos.
Podemos planear, prevenir y hacer nuestro mejor esfuerzo. Pero hay cosas que funcionan en segundo plano y que damos por sentadas.
Hasta que dejan de hacerlo.
Esta vez tuve suerte. La cirugía salió bien, el problema cardíaco fue detectado y pude volver a casa.
Y ahora, cuando escucho la palabra micro, tengo una nueva perspectiva.
Hay cosas que pueden ser pequeñas en tamaño y enormes en significado.
Y algunas nos recuerdan que estar bien nunca debería ser algo que damos por sentado.
¿Qué opinas sobre este post?
Comentar en XCompartir:
¿Te gustó este artículo? Apoya este blog y ayuda a que siga creciendo.
Invítame un café