Descubriendo el agua tibia
Cuando la IA te hace creer que estás innovando, pero solo estás repitiendo lo obvio.
Cualquier parecido con la realidad…
Imagina un caso hipotético: un desarrollador lanza a la IA una descripción vaga, casi improvisada, de un problema de comunicación entre sistemas. No explica el contexto, los requisitos ni el alcance; simplemente “pide una solución”. La IA, cumpliendo su papel, responde con una sugerencia aparentemente brillante: usar un API REST.
El problema es que este desarrollador desconoce qué es un API y lo toma como si fuera una idea innovadora, cuando en realidad es algo básico, casi de manual, que cualquier profesional con experiencia consideraría evidente.
¡Has descubierto el agua tibia!

La IA no reveló nada nuevo; solo repitió lo que ya era conocido. Lo preocupante no es que repita lo obvio, sino que muchos desarrolladores ya no son capaces de distinguirlo.
Ese es el verdadero riesgo: perder el pensamiento crítico que da sentido a nuestro trabajo.
Cuando dejamos de cuestionar, delegamos el razonamiento, y con ello, la responsabilidad.
Cualquier parecido con la realidad… no es mera coincidencia.
Una preocupación cada vez más común
Cada vez observo con mayor preocupación cómo algunos desarrolladores están dejando que la inteligencia artificial piense por ellos. No hablo de usarla como apoyo, lo cual es valioso y legítimo, sino de entregarle por completo el razonamiento técnico.
Este tipo de situaciones pueden parecer inofensivas, pero en un entorno profesional son un síntoma preocupante. Cuando el desarrollador acepta sin cuestionar, cede su criterio técnico y deja de entender lo que implementa. Un desarrollador no es solo quien escribe código, sino quien piensa, evalúa alternativas y toma decisiones conscientes.
Usar la IA sin perder el criterio
En mi caso, uso la IA de otro modo. Le presento el problema, propongo una solución y la discuto con ella. Así mantengo el control del pensamiento técnico y aprovecho la IA como lo que realmente es: una extensión del razonamiento humano, no su reemplazo.
La IA puede escribir código, pero no debe reemplazar el juicio profesional. Usarla responsablemente significa no dejarle la iniciativa, sino compartir el proceso.
Propón una solución. Discútela con la IA. No al revés.
El nuevo pair programming
Podemos verla como una forma moderna de pair programming. La IA puede ser el conductor: quien escribe, implementa y propone. Nosotros debemos ser los navegantes: quienes deciden la ruta, el porqué y el qué.
El éxito no está en dejar que la IA conduzca sola, sino en saber a dónde queremos ir y por qué. La inteligencia artificial puede acelerar el viaje, pero la dirección sigue siendo nuestra responsabilidad.

Si no sabes a dónde vas, la IA tampoco.
Y si le cedemos tanto la conducción como la navegación, también le entregamos la responsabilidad. Cuando eso ocurre, surge una pregunta inevitable:
Si la IA conduce y también navega, ¿somos, como humanos, realmente necesarios?
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