El humo dura poco si no hay fuego que lo produzca
Muchos profesionales crean valor, pocos saben comunicarlo. Aprende a hacer visible tu trabajo sin exagerarlo.

“Tarde aprendí que en la vida profesional no se valora el trabajo sino el humo que se vende.”
Esa frase despertó un buen debate en X (Twitter). Para algunos es una injusticia: quienes “venden humo” ganan visibilidad mientras quienes entregan resultados cargan con más trabajo. Otros prefieren matizarlo: no es humo, es saber comunicar, posicionarse y traducir impacto en percepción.
Mi postura es simple: transmitir valor no es vender humo. Es hacer visible el impacto real.
Si solo trabajas, te vuelves invisible
En tecnología, muchos grandes desarrolladores ganan hasta 40% menos porque no saben contar su trabajo. No documentan decisiones, no muestran métricas, no explican cómo su esfuerzo reduce costos o habilita ingresos. El valor existe, pero se queda atrapado en su escritorio.
El juego de las gallinas

Entre las respuestas, esta me parecio genial:
“Las gallinas no solo ponen huevos, también los cacarean”.
El cacareo no crea el huevo, solo lo amplifica.
En una empresa, el “cacareo” es:
- Mostrar el antes y el después de tu trabajo.
- Explicar el costo evitado o el ingreso habilitado.
- Traducir decisiones técnicas en riesgos gestionados y oportunidades creadas.
- Repetir el mensaje correcto a la audiencia que necesita escucharlo.
Humo sin fuego se disipa
Puedes adornar o exagerar, pero sin resultados el humo no dura. Los equipos aprenden rápido a distinguir a quien crea valor de quien lo actúa. El mercado también. Quien “parece” y no “es” termina expuesto.
Disciplinas que convierten impacto en percepción
- Métricas que importan: performance, bugs críticos, costos, tiempo al valor, NPS interno. No todo número importa, elige los que mueven decisiones.
- Historias cortas: problema, decisión, resultado, siguiente paso.
- Ritmo y pulso: demos quincenales, changelog público, postmortems breves, wins semanales.
- Diseño de audiencia: finanzas, producto, ventas, operaciones. Cada grupo necesita un ángulo distinto.
- Evidencia compartible: dashboards, enlaces, PRs, capturas y tablas simples. Haz fácil que otros te citen.
No se trata de gritar, se trata de ser legible
Ser legible para el negocio es hablar su idioma sin perder rigor técnico. Es mostrar la cadena que une una decisión técnica con un efecto financiero u operativo. Es encuadrar el trabajo en objetivos, no en tareas.
Cómo “cacarear” sin vender humo
- Antes y después con datos: “Reducimos el TTFB 32%, el bounce bajó 8%, ingresos por SEO crecieron 3%”.
- Riesgo evitado: “El refactor eliminó un punto único de falla que podía causar cuatro horas de caída por incidente”.
- Habilitación: “Este endpoint permite a ventas lanzar dos campañas nuevas sin soporte técnico”.
- Repetición educada: comparte en el canal correcto, con formato breve y enlace a más detalles.
El valor necesita marketing
Sí, existen vendedores de humo. También existen profesionales que entienden que el valor necesita narrativa, timing y distribución. Es parte del trabajo. Si no actúas como agente comercial de tu propio impacto, dejas dinero y oportunidades sobre la mesa.
Ser y parecer
El dicho es claro: no solo hay que ser, sino parecer. La clave está en el orden: primero ser, luego parecer. Primero fuego, luego humo. Cuando hay fuego de verdad, el humo atrae, guía y posiciona. Cuando no lo hay, solo distrae.
Mi regla práctica
- Entrega un resultado medible.
- Empaqueta la historia en cinco líneas.
- Publica evidencia.
- Distribuye donde decide tu audiencia.
- Repite hasta que se vuelva obvio.
Trabajar duro es necesario. Volverte legible es estratégico. No es humo. Es crear impacto.
Compartir:
¿Te gustó este artículo? Apoya mi trabajo y ayúdame a seguir creando contenido.
Cómprame un café