La Era de la Confianza
30 de mayo de 2024

La Era de la Confianza

Desafíos y oportunidades en una nueva era de asistentes virtuales

Por Asdrúbal Chirinos

Desde siempre hemos contado con asistentes personales, individuos que manejan los detalles más íntimos de nuestras vidas. Ellos llevan nuestras agendas, organizan citas, nos acompañan a reuniones, nos recuerdan fechas importantes e incluso se encargan de comprar regalos y enviar flores a nuestras parejas. Para esto, cedemos parte de nuestra privacidad y depositamos en ellos nuestra plena confianza.

El futuro de la inteligencia artificial, y de los próximos asistentes virtuales, nos empuja en esa dirección. Al dejar de ser reactivos y basados en prompts, para convertirse en una IA proactiva y capaz de interactuar con nuestro entorno físico y digital, demandará de nosotros un cambio en nuestra noción de privacidad y una apuesta por la confianza.

Se convertirán en el reemplazo de nuestros fieles asistentes humanos, nuestro Bernardo o Alfred, acompañándonos en todo momento. Tomarán notas, gestionarán nuestras comunicaciones, recordándonos las cosas a las que nos comprometemos y los eventos importantes. Nos informarán sobre correos, llamadas o mensajes que requieran nuestra atención e incluso se encargarán de comprar ese regalo que tanto le gustó a nuestra pareja.

Alcanzar el sueño de un asistente virtual omnipresente ya no es una utopía lejana; esta realidad está a la vuelta de la esquina. No requiere un gran cambio tecnológico, sino un cambio en nuestra forma de entender la privacidad y la disposición a ceder parte de ella.

Otro punto fundamental es la confianza. Necesitamos ser capaces de confiar, pero ¿en quién? Ahí está el detalle, como diría Cantinflas: ¿Microsoft, Google, Meta, Apple?

Ya varias empresas nos están pidiendo depositar nuestra confianza en ellas. OpenAI solicita acceso a nuestro micrófono, cámara y capturas de pantalla; Google pide acceso a nuestros correos y archivos; y Microsoft, quizás la más polémica con su función Recall que realiza un seguimiento detallado de lo que vemos y hacemos en nuestros PCs, nos exhorta a confiar en ella prometiendo que todo se procesa localmente.


En última instancia, el futuro de los asistentes virtuales nos plantea un desafío ético y emocional: ¿estamos listos para confiar en estas inteligencias artificiales de la misma manera en que confiamos en los seres humanos? A medida que avanzamos hacia un mundo donde la tecnología desempeña un papel cada vez más central en nuestras vidas, debemos reflexionar sobre cómo equilibrar la conveniencia de tener un asistente omnipresente con la protección de nuestra privacidad y la preservación de nuestra confianza. Esta transición no solo requiere avances tecnológicos, sino también un diálogo abierto y continuo sobre los valores que queremos que guíen nuestra relación con la inteligencia artificial.

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