La trampa del "Si no está roto, no lo arregles"
Impulsando la innovación y el crecimiento en un mundo tecnológico en constante cambio.
“Si no está roto, no lo arregles” ha sido considerado durante mucho tiempo como un consejo pragmático para mantener sistemas funcionales. Sin embargo, en mi opinión, este es un pésimo consejo ya que invita a la complacencia y al estancamiento, restando espacio a la innovación. En una era marcada por los rápidos avances tecnológicos, adherirse ciegamente a esta “máxima” puede ser desastroso.

Imagen generada por Inteligencia Artificial. Copilot | Designer
Si bien tampoco estoy de acuerdo con cambiar por el simple hecho de cambiar, las consecuencias de una inacción deliberada pueden ser muy graves. Tomemos, por ejemplo, el caso de BlackBerry, antiguo gran líder tecnológico, cuya lealtad a una plataforma obsoleta los dejó vulnerables a competidores más ágiles.
“Innovación es la capacidad de ver el cambio como una oportunidad, no como una amenaza.” - Steve Jobs
Como desarrolladores, estamos familiarizados con lo cambiante de la tecnología. Lo que hoy puede ser innovador, mañana puede convertirse rápidamente en un lastre técnico. ¿Cómo te va manteniendo ese código legacy?
Por eso, es crucial establecer un entorno que anime a asumir riesgos. Mirar el ‘fracaso productivo’ no como un obstáculo, sino como una valiosa lección, permite que las ideas audaces prosperen. Es esencial fomentar la curiosidad, animando a todos a preguntarse ‘¿Qué pasaría si…?’ y explorar conceptos ambiciosos junto con la implementación de mejoras incrementales.
En uno de mis artículos anteriores, les conté cómo tomé la decisión de migrar un sistema totalmente funcional a una nueva tecnología, al vislumbrar el impacto que esta tendría en un futuro cercano y de cómo la que estábamos usando quedaría rápidamente obsoleta. Corría el año 2001, teníamos un sitio un Sitio Web de Noticia basado enteramente en ASP Clásico y decidí migrar a .Net. Lee: Las Tres Patas del Éxito.
El llamado a la reinvención constante puede parecer en desacuerdo con la estabilidad, pero la verdadera innovación demanda deshacerse de las limitaciones impuestas por la mentalidad de “si no está roto, no lo arregles”. Al fomentar una mentalidad de crecimiento caracterizada por la resistencia, el pensamiento audaz y la iteración sostenible, nos protegemos contra el fantasma de la obsolescencia. Así que aprovechemos las oportunidades creativas que surgen cuando nos atrevemos a reinventar lo no roto.
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