Los que apostaron al caballo
23 de febrero de 2026

Los que apostaron al caballo

Apostar por lo conocido es cómodo. Apostar por el cambio es incómodo.

Por Asdrúbal Chirinos

Hay algo que siempre me ha parecido fascinante: Hubo un momento en la historia en que personas influyentes, empresarios respetados y medios serios defendían al caballo frente al automóvil. No como metáfora elegante. ¡Literal!. El automóvil era ruidoso, peligroso, poco fiable. No había infraestructura, ni regulación clara, ni estándares.

El caballo, en cambio, tenía siglos de validación. Una economía completa girando a su alrededor. Oficios, ciudades, costumbres.

Después vino Internet

Casi un siglo más tarde, Internet también fue declarado una moda. Un experimento académico. Una burbuja sin fundamentos sólidos. Recuerdo leer y escuchar argumentos que hoy suenan casi graciosos: no es un modelo de negocio serio, no reemplazará nada importante, la economía real no funciona así.

Y, sin embargo, aquí estamos.

Cada vez que repaso esa etapa me doy cuenta de algo incómodo. Las personas que dudaban no es que fueran tontas. Eran racionales desde su propio marco mental. Evaluaban el presente con las herramientas del pasado.

Ahora es la IA

Hoy escucho frases similares sobre la Inteligencia Artificial.

Que no es para tanto.
Que solo automatiza tareas simples.
Que es otra burbuja.
Que no transformará nada estructural.

Yo mismo tengo una mirada crítica. No todo lo nuevo es revolución. No toda promesa se cumple. Pero también veo un patrón histórico que se repite con demasiada precisión como para ignorarlo.

Cuando una tecnología amenaza identidades, modelos de negocio o certezas profesionales, la reacción natural no suele ser curiosidad. Suele ser rechazo y minimización

No porque sea absurdo.
Sino porque aceptar el cambio es incómodo.

El establo mental

Cuando pienso en los que apostaron al caballo, no me río. Me observo. Me pregunto en qué áreas de mi propia vida puedo estar defendiendo mi propio establo.

Apostar por lo conocido es coherente. Es seguro. Es razonable.

Pero la historia nos ha enseñado algo que intento no olvidar: lo que hoy parece exagerado o prematuro puede convertirse en la nueva normalidad más rápido de lo que estamos dispuestos a admitir.

No sé exactamente hasta dónde llegará la IA. No pretendo hablar por nadie más, mucho menos ser la voz experta. Solo sé que ya he visto esta película antes.

Personalmente, prefiero no apostar por el caballo.

Por cierto, feliz año nuevo chino del caballo.

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