Ponte la camiseta, compra el balón
16 de marzo de 2026

Ponte la camiseta, compra el balón

Sobre la inversión que las empresas deben hacer en el crecimiento de sus equipos

Por Asdrúbal Chirinos

Muchos líderes esperan que sus equipos sean proactivos, innovadores y que se mantengan al día con las últimas tecnologías. Pero pocas veces se hacen esta pregunta:

¿Estoy como empresa dando acceso real a las herramientas necesarias para lograrlo?

En muchas organizaciones se exige aprendizaje continuo, adopción de nuevas tecnologías y ahora también experimentación con inteligencia artificial. Sin embargo, el costo de ese aprendizaje suele recaer casi por completo en los propios profesionales.

Cursos, licencias de software, herramientas, incluso tiempo para experimentar. Todo termina saliendo del bolsillo o del tiempo del equipo.

La paradoja del liderazgo

Queremos equipos innovadores, pero sin invertir en su crecimiento.

Esperamos que los desarrolladores, ingenieros o especialistas dominen nuevas herramientas, pero sin facilitar el acceso a ellas. Esta contradicción termina generando una barrera invisible para el aprendizaje.

No todos pueden asumir ese costo, y quienes sí lo hacen terminan cargando con una responsabilidad que debería ser compartida.

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El dilema de los 20 dólares

La metáfora que lo explica todo

Les pides que se pongan la camiseta, pero esperas que sean ellos quienes compren el balón y las zapatillas.

Pensemos en algo concreto: una empresa le pide a su equipo de desarrollo que adopte inteligencia artificial en sus flujos de trabajo. Pero no les proporciona una suscripción a Claude Code, ni acceso a APIs de modelos de lenguaje, ni horas dentro de la jornada para experimentar. El desarrollador que quiere aprender termina pagando su propia suscripción, practicando en sus noches y fines de semana, y asumiendo solo un riesgo que debería ser organizacional.

En esas condiciones es difícil construir un equipo que rinda al máximo. No porque falte talento o motivación, sino porque faltan las condiciones para que ese talento se desarrolle.

La innovación rara vez aparece en entornos donde aprender depende exclusivamente del esfuerzo individual.

De ida y vuelta

Un equipo comprometido necesita algo más que discursos sobre crecimiento profesional. Necesita soporte tangible:

  • Acceso a herramientas: licencias de software, suscripciones a plataformas de IA, entornos de prueba donde puedan experimentar sin afectar producción.
  • Tiempo para aprender: al menos unas horas a la semana dentro de la jornada laboral para explorar, tomar cursos o prototipar ideas.
  • Espacio para experimentar sin asumir riesgos personales: que probar algo nuevo y fallar no tenga consecuencias negativas, sino que sea parte esperada del proceso de innovación.

Las personas sí deben invertir en su propio desarrollo. Pero si una empresa espera innovación, productividad y adopción tecnológica, también tiene que asumir parte de esa inversión.


No basta con exigir actualización y resultados.

Porque en cualquier equipo de alto rendimiento hay una regla básica:

Si quieres que se pongan la camiseta, al menos pon el balón en la cancha.

¿Tu empresa pone el balón, o espera que lo traigas de casa?

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