Prepárate para lo que no va a pasar
El cambio no será mañana. Ya empezó. Y si sigues creyendo que no va contigo, podrías estar quedándote atrás.
Muchos me tildan de alarmista. Dicen que el futuro sobre el cual tanto comento, ese donde la inteligencia artificial transforma radicalmente la industria del desarrollo de software, nunca llegará. Que compañías como OpenAI, Microsoft, Google o Anthropic nos están vendiendo humo. Que nuestros trabajos están a salvo in saecula saeculorum. Que la IA solo será una herramienta más, como lo fueron los IDEs, Git o Stack Overflow ; )
Tal vez tengan razón. Tal vez no pase nada. Pero, ¿y si pasa?
La evolución ya comenzó
Lo que estamos viendo —y viviendo— me lleva a otra conclusión: el cambio ya empezó. Y lo que hoy se siente como una “ayuda” para programar más rápido, pronto será otra cosa.
Los nuevos agentes autónomos, como los ahora “tradicionales” asistentes de código, ya empiezan a operar con un nivel de autonomía inquietante. Están evolucionando a un ritmo que no habíamos visto antes.
Sí, eso se ha dicho con cada nueva tecnología. Pero esta vez hay una diferencia clara: el software empieza a escribir software. No solo líneas de código, sino decisiones, flujos, interfaces, estructuras completas.
¿Pilotos o copilotos?
Estoy hablando de herramientas como Copilot, Cursor, Windsurf y otras que están en camino. Hoy se sienten como copilotos. Mañana podrían ser los pilotos.
Microsoft, en su Build 2025, dijo que nos estamos moviendo de trabajar con Copilot como un acompañante hacia un compañero de equipo.
De Pair Programmer a Peer Programmer. Una diferencia sutil en el lenguaje, pero con una inmensa implicación.

Una nueva generación de agentes autonomos: GitHub Copilot Agent, Codex, Jules, Devin.
No estoy diciendo que los desarrolladores vayamos a desaparecer de la noche a la mañana. Ni que todas las empresas reemplazarán a sus equipos por inteligencia artificial. Lo que creo es que el rol del desarrollador se está redefiniendo, y con él, la cantidad de desarrolladores que vamos a necesitar.
Dario Amodei, CEO de Anthropic, también lo deja caer en el más reciente Code with Claude:
“Los desarrolladores humanos pasarán gradualmente a gestionar una “flota de agentes” que pueden ser enviados para realizar diversas tareas.”
El impacto será desigual
Habrá muchos programadores funcionales —formo parte de ellos— que seguirán siendo necesarios en empresas pequeñas o medianas, donde los equipos son reducidos y la tecnología no es el núcleo del negocio.
Son los desarrolladores que construyen sitios web, aplicaciones internas o productos de cara al público pero “simples”, en contextos donde el valor está más en el conocimiento del negocio que en la sofisticación tecnológica. Estarán razonablemente a salvo… por ahora.
Pero en el corazón de la industria tecnológica, donde el código impulsa productos, plataformas y servicios globales, la historia será diferente. Es ahí donde se está cocinando la verdadera revolución. Donde se concentran los recursos, el talento y la urgencia por reducir costos y aumentar velocidad. Donde las compañías tienen el músculo financiero para dar el salto.
Y a medida que este cambio se extienda, irá permeando incluso en las pequeñas y medianas empresas… Un equipo de tres, mañana podría ser solo uno: ese gestor de agentes.
Mejor prepararse para lo que no va a pasar
La idea de este artículo no es hacer predicciones apocalípticas. Es más bien una invitación. Una invitación a prepararnos para un futuro que, tal vez, nunca llegue.
A formarnos. A experimentar. A aprender cómo funcionan estos sistemas. A dejar de repetir que “la IA no nos va a reemplazar” y empezar a ver que quizás estamos frente a un cambio de paradigma.
Porque si al final estoy equivocado, no habremos perdido nada. Pero si tengo razón, estar preparados puede marcar la diferencia entre liderar el cambio o ser arrastrados por él.

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