¿Ya reservaste el dominio?
Como la grandes compañias siguen repitiendo los mismos errores un cuarto de siglo más tarde.
En noviembre del año 2000, Palm anunció con bombos y platillos un nuevo servicio. Se llamaría: MyPalm.
La idea era brillante, innovadora: crear un portal desde el que los usuarios pudieran acceder a su información personal: calendarios, contactos, tareas y otros datos que hasta entonces vivían principalmente en sus dispositivos.
Palm no era una startup improvisada. Era una de las empresas tecnológicas más importantes de su época. Habían planificado el producto, diseñado la experiencia, preparado material publicitario y subido a un escenario a presentarlo.
Había un pequeño detalle del que nadie parecia haberse percatado.
El dominio mypalm.com, ya estaba registrado.
Un consultor británico, Dominic Hulewicz lo había hecho once meses atrás y lo usaba para su correo electrónico.
Un cuarto de siglo después… el mismo guion vuelve a repetirse.
Durante el DevDay 2026, OpenAI presentó Dots: agentes que permanecen trabajando de forma persistente y pueden encargarse de tareas en segundo plano.
Su mensaje de presentación fue directo y memorable:
Your dot is ready to meet you.
El nombre es limpio, fácil de comunicar y perfecto para una campaña.
El problema es que el dominio dot.com, no lo tiene OpenAI. Si hoy lo visitas, te recibe Grok Bot.
El producto de xAI con el que Dots compite directamente.
No sabemos si “alguien” compró el dominio anticipándose a este momento o si simplemente lo tenían desde hace tiempo, da igual.
Lo relevante es lo otro.
OpenAI es una de las empresas tecnológicas más importantes del momento. Tiene equipos de producto, branding, marketing, legal y cientos de personas revisando cada detalle antes de subir a un escenario. Aun así, anunciaron públicamente el nombre de un producto e invitaron a conocerlo, sin haber asegurado el dominio más obvio asociado el producto, dot.com
Palm cometió exactamente ese error hace 26 años.
Dos décadas más tarde, uno pensaría que las empresas que dicen estar construyendo el futuro, habrían aprendido una de las lecciones más básica de Internet: antes de anunciar un nombre, conviene comprobar que el dominio está disponible.
Al parecer, todavía no.
Lo interesante no es si Musk planeó esto o no.
Lo interesante es aceptar, que incluso las compañías más poderosas del planeta pueden tropezar con algo tan elemental.
Porque a veces el futuro se construye con modelos enormes, capital infinito y equipos brillantes…
y se tropieza con un dominio de tres letras.
… por cierto, dots.comtampoco de ellos.