Talento sin código postal
Un desarrollador debería cobrar por el valor que genera, no por el lugar donde vive.
Hace unos días, alguien preguntó en X cuánto cobra un Full Stack en Venezuela. Respondí con una opinión impopular, al menos para las empresas: un Full Stack debería cobrar por el valor que genera, no por su código postal.
La respuesta no tardó en llegar: “Se paga lo que el mercado dice. A ver si nos quitamos ya el socialismo de la cabeza.”
Es cierto, el mercado determina los salarios. Pero cuestionar sus criterios no es socialismo. Si una empresa obtiene el mismo valor de dos profesionales, ¿por qué debería pagarle a uno cuatro veces menos por vivir en otro país?
La excusa del costo de vida
La justificación casi siempre es la misma: “allá la vida es más barata”.
Una guía de una agencia de contratación para empresas de Estados Unidos lo dice sin rodeos. Los salarios en Venezuela están hasta un 68 % por debajo de los equivalentes en Estados Unidos, y la diferencia, según la misma guía, no se debe a que el trabajo valga menos. Ocurre porque el costo de vida en dólares se desplomó mientras las habilidades y la experiencia se mantuvieron exactamente donde estaban. Y concluye que, con el presupuesto de un mid-level en Estados Unidos, puedes contratar a un senior allá.
Léelo otra vez.
El trabajo vale lo mismo. La experiencia es la misma. Lo único que cambió es cuánto puede pagar la empresa sin que el profesional se vaya.
Eso no es medir valor. Es aprovechar una circunstancia.
Y lo más curioso es que muchas veces somos los propios desarrolladores quienes aceptamos la excusa. Como si vivir en Caracas, Guadalajara o Córdoba convirtiera nuestro código en una versión de descuento.
Las herramientas no conocen el código postal
Supongamos, por un momento, que el argumento del costo de vida fuera válido. Aun así, se olvida de algo: nuestras herramientas de trabajo no se cotizan en moneda local.
Una MacBook Air M4 salió a la venta en Estados Unidos desde 999 dólares. En julio de 2026, la misma máquina costaba alrededor de 1,499 dólares en Venezuela, unos 1,722 en Argentina y unos 1,231 en México. La herramienta es exactamente la misma, pero cuesta más justamente donde nos pagan menos.
Con el software pasa lo mismo. GitHub Copilot Pro cuesta 10 dólares al mes en cualquier parte del mundo. El All Products Pack de JetBrains, 289 dólares al año. La factura de AWS no trae descuento por país. Y en algunos lugares hay que sumarle impuestos: en Argentina, los consumos en dólares con tarjeta cargan una percepción del 30 %, además del 21 % de IVA sobre los servicios digitales del exterior. En Venezuela, los pagos en divisas pagan un 3 % de IGTF.
Luego está el acceso, que también tiene un precio. Desde Venezuela no se puede usar Stripe ni Wise, y la mayoría de los bancos internacionales cortó sus relaciones con la banca local entre 2016 y 2020. Cobrar implica stablecoins, P2P, billeteras en dólares o cuentas en terceros países, y cada intermediario se queda con su parte.
Es decir, el desarrollador venezolano no solo cobra menos. También paga más por las mismas herramientas y pierde dinero en el camino para recibir su propio salario.
¿Dónde está el costo de vida más barato en esa ecuación?
Lo que sí es cierto
Quiero ser justo con el otro lado del argumento.
Contratar en ciertos países tiene costos reales para una empresa: cumplimiento legal, revisión de sanciones, falta de empleadores de registro (EOR), riesgo cambiario. Eso existe y no lo voy a negar.
También es cierto que algunas empresas no hablan de costo de vida, sino de costo del mercado laboral. GitLab, por ejemplo, aclara en su handbook que paga tarifas de mercado local basadas en el costo del mercado laboral, no en el costo de vida. Es más honesto, pero sigue siendo lo mismo: pagar lo menos que el mercado local permite, no lo que el trabajo vale.
Y sí, hay modelos distintos. 37signals, la empresa detrás de Basecamp y HEY, paga en el 10 % superior de los salarios de San Francisco, sin importar dónde viva cada persona. Su argumento cabe en una línea: “Companies hire people, they don’t hire mailing addresses.”
Las empresas contratan personas, no direcciones.
El valor no tiene pasaporte
La mediana anual de un desarrollador de software en Estados Unidos fue de 135,980 dólares en mayo de 2025. En un análisis de la encuesta de Stack Overflow de 2025, la mediana de compensación de desarrolladores en México rondó los 31,600 dólares, y en Argentina, los 42,300.
No estoy diciendo que todas esas diferencias sean injustas ni que todos los perfiles sean comparables. Estoy diciendo que, cuando dos personas resuelven el mismo problema, con la misma calidad, para el mismo cliente, la ubicación no debería ser la variable que decida cuánto vale ese trabajo.
El cliente no paga menos por el producto porque lo haya construido alguien en Maracaibo. El usuario no recibe un software más barato. El valor que genera ese trabajo es exactamente el mismo.
Entonces, ¿por qué el salario no?
Quizás la pregunta no sea cuánto cuesta vivir donde vives.
Quizás la pregunta sea cuánto vale lo que resuelves.
Y esa respuesta no tiene código postal.