¡Y Dale con la Preguntica! "¿Es Muy Difícil?"
La Frustrante Simplificación del Desarrollo de Software
Como desarrollador, hay pocas cosas más molestas que escuchar la pregunta: “¿Es muy difícil…?” Cuando alguien solicita una nueva funcionalidad, un ajuste en el sistema o cualquier tarea relacionada con el desarrollo de software, esta pregunta puede resultar frustrante. Aunque puede parecer inofensiva, para quienes trabajamos en tecnología, es simplificada y vaga. ¿Qué significa exactamente “difícil”? ¿Difícil para quién? ¿Difícil en qué sentido?

La realidad es que la complejidad y el esfuerzo no siempre son sinónimos de “difícil”, y ahí es donde surge la confusión.
¿Es muy difícil ir a la tienda para comprar botanas?. Para nada, es super simple, es tan simple como subirse al auto y conducir; hay que considerar el tráfico, encontrar estacionamiento, y asegurarse de que la tienda tenga lo que buscas… ¿ves por donde voy? A veces, lo que parece fácil en teoría puede volverse complicado en la práctica, y eso es algo que también ocurre en el desarrollo de software.
La Simplificación que Causa Confusión
Cuando alguien fuera del ámbito técnico hace esta pregunta, a menudo lo que realmente busca es saber si lo que está pidiendo es posible o no. Sin embargo, esta consulta puede resultar frustrante, ya que no se trata simplemente de evaluar la capacidad técnica. En el desarrollo de software, la dificultad de una tarea no solo radica en las habilidades del equipo, sino que depende de varios factores clave que influyen en su viabilidad, tales como:
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Tiempo – ¿Cuánto tiempo tomará realizar la tarea? Algunas cosas pueden ser sencillas técnicamente, pero requieren semanas o meses de trabajo.
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Recursos – ¿Cuántas personas necesitamos involucrar? ¿Tenemos suficiente personal para manejar esta solicitud sin comprometer otros proyectos?
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Personalización – ¿Cuán específica o compleja es la funcionalidad solicitada? Un cambio aparentemente simple puede requerir múltiples ajustes.
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Pruebas y Ajustes – Incluso cuando algo parece “fácil” de implementar, puede requerir pruebas exhaustivas, corrección de errores y coordinación con otros módulos o equipos.
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Coordinación – Si la tarea implica que varios equipos colaboren, esto añade un nivel de complejidad logístico que no se percibe inmediatamente.
Todo esto lleva a una realidad clara: algo no necesita ser difícil desde el punto de vista técnico para ser complejo. Y es aquí donde el lenguaje de la pregunta “¿Es muy difícil?” falla en captar todas las implicaciones.
Reenfocando la Conversación
En lugar de preguntar “¿Es muy difícil?”, sería más útil que los solicitantes de desarrollo reformularan la pregunta de una manera que refleje lo que realmente quieren saber. Algunas alternativas podrían ser:
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“¿Cuánto tiempo crees que tomaría implementar esta funcionalidad?”
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“¿Qué recursos necesitamos para hacer este cambio?”
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“¿Qué tan compleja es esta solicitud?”
Este tipo de preguntas no solo son más específicas, sino que también nos permiten a los desarrolladores dar respuestas más útiles y detalladas, basadas en las necesidades del proyecto.
Es fundamental que quienes solicitan cambios comprendan que una comunicación clara no solo beneficia a los desarrolladores, sino también a ellos mismos. Al formular preguntas bien estructuradas, se establecen expectativas más realistas, lo que conduce a mejores resultados en los proyectos. La colaboración efectiva comienza con una comprensión mutua y un lenguaje preciso, enriqueciendo el proceso de desarrollo y logrando resultados más satisfactorios para todos.
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